Opinión y política pública en Colombia | Daniel Gómez Gaviria

El Metro de Bogotá es un ejemplo de algo que Colombia necesita repetir: planeación seria, continuidad de política pública y un Estado que funcione

Escrito por Daniel Gómez Gaviria | Jan 11, 2026 5:25:39 PM

La Alcaldía de Bogotá ha dado una serie de noticias importantes en relación con la movilidad y los avances en la infraestructura del Metro que generan orgullo: pasajes gratis para la población vulnerable en Transmilenio, más del 70% de avance en la obra del Metro y la extensión de la Línea 1 hasta la Calle 100. Estas decisiones muestran que, cuando hay planeación, rigor técnico y continuidad institucional, la política pública sí funciona. 

1. Pasajes gratis: política social bien diseñada 

Bogotá decidió mantener y ampliar los pasajes gratis en TransMilenio para la población pobre y vulnerable. Esto no es populismo. Es política pública bien diseñada cuando se hace con foco, datos y sostenibilidad. 

El transporte es una barrera real de acceso. Para muchos hogares, el costo del pasaje define si se puede trabajar, estudiar o acceder a servicios de salud. Reducir ese costo aumenta oportunidades. Este tipo de subsidio es más efectivo que transferencias generales para ciertos grupos, porque ataca un gasto específico que limita la movilidad social y la inclusión laboral. 

La clave está en la focalización. Bogotá utiliza información social y demográfica para llegar a quienes realmente lo necesitan. No es gratuidad universal: es apoyo dirigido. 

¿Qué efectos genera? 

  • Más acceso a empleo y educación 
  • Menor deserción escolar 
  • Mayor participación laboral femenina 
  • Menor informalidad forzada 

La movilidad es política social. Además, es una medida costo-efectiva. Un pasaje subsidiado cuesta menos que el costo social del desempleo, la deserción o la exclusión urbana. Importante: esta política no elimina el sistema de tarifas ni desfinancia el transporte. Se financia con reglas claras, control fiscal y metas de impacto. 

¿Por qué pensar esto a escala nacional? Porque en muchas ciudades el transporte es aún más caro en proporción al ingreso que en Bogotá. El problema no es solo capitalino. Desde el Senado 2026–2030 se puede hacer mucho: 

  • Crear un marco legal nacional para subsidios de transporte focalizados 
  • Autorizar cofinanciación Nación–territorio 
  • Integrar transporte con política de empleo y educación 

También se puede exigir evaluación de impacto: qué funciona, para quién y a qué costo. Las buenas políticas se escalan con evidencia, no con consignas. El objetivo no es regalar pasajes, sino quitar barreras, conectar personas con oportunidades y usar mejor el gasto social. 

Las ideas del Nuevo Liberalismo, como estas, se convierten en gestión efectiva gracias al conocimiento y la capacidad del alcalde Carlos Fernando Galán y su equipo. Esa es la propuesta que queremos llevar al Senado: conocimiento en acción para mejores leyes que le sirvan a la gente. 

2. El Metro avanza: dos años después ya supera el 70% 

El contrato del Metro fue adjudicado en 2019. En 2024 la obra se recibió con un avance del 28% y hoy, dos años después, ya supera el 70%. Este 2026, el Metro de Bogotá entra en su recta final. 

El Metro de Bogotá avanza porque hubo planeación, decisiones técnicas y respaldo institucional. Un instrumento clave han sido los CONPES y el liderazgo técnico del Departamento Nacional de Planeación (DNP). Como subdirector del DNP y secretario técnico del CONPES, lideré un conjunto de documentos que respaldan la estrategia de movilidad y el financiamiento de infraestructura para Bogotá. 

  • CONPES 3900 (2017): punto de quiebre. Declaró la Primera Línea del Metro como proyecto de importancia estratégica nacional. La Nación asumió el 70 % del financiamiento, brindando seguridad jurídica y presupuestal. Sin este CONPES, no habría obra. Permitió, además, comprometer recursos mediante vigencias futuras de largo plazo. Eso es planeación de Estado, no de coyuntura. 
  • CONPES 3945 (2018): aseguró la continuidad de la política de movilidad urbana y mantuvo el respaldo nacional al Metro como eje estructurante del transporte en Bogotá. 

Durante el gobierno Duque, periodo en el que fui subdirector, el DNP cumplió un rol clave: articulación Nación–Distrito, revisión técnica rigurosa y coordinación con el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Transporte. Menos ruido político y más ingeniería institucional. 

  • CONPES 4034 (2021): fortaleció la movilidad integral Bogotá–Región. El Metro dejó de ser un proyecto aislado y pasó a formar parte de una red multimodal regional. En 2022 se aprobó el respaldo a la Segunda Línea del Metro y a la Troncal de la Calle 13. La política se amplió: no solo construir una línea, sino consolidar un sistema. 

Además de los CONPES, el DNP realizó evaluación de factibilidad, acompañamiento técnico permanente y garantizó que el proyecto cumpliera estándares de inversión pública. Eso genera confianza en el país y en los financiadores. 

La lección es clara: los megaproyectos salen adelante cuando hay instituciones fuertes, reglas claras y decisiones técnicas. No cuando se improvisa o se politiza la infraestructura. El Metro de Bogotá es un ejemplo de algo que Colombia necesita repetir: planeación seria, continuidad de política pública y un Estado que funcione. Sin CONPES, sin un DNP fuerte y sin disciplina fiscal, el Metro seguiría siendo solo una promesa.  

3. La extensión de la Línea 1 hasta la Calle 100 

La extensión de la Línea 1 del Metro hasta la Calle 100 es una muy buena noticia para la ciudad. No solo mejora la movilidad: mejora la productividad y la calidad de vida. 

Menos tiempo en desplazamientos significa mayor integración laboral entre zonas de empleo y vivienda, y una ciudad que funciona mejor. El Metro es una inversión económica, no solo de movilidad. Aumenta la competitividad urbana, reduce costos logísticos, mejora la confiabilidad del transporte y permite recuperar el valor del tiempo de las personas. Eso se traduce en más bienestar y más oportunidades. 

Además, esta extensión fortalece la visión de largo plazo de Bogotá: un sistema de transporte masivo que ordena el crecimiento urbano reduce emisiones y hace la ciudad más equitativa. Las ciudades más productivas del mundo invierten de manera sostenida en transporte masivo. Bogotá va en la dirección correcta cuando prioriza infraestructura que conecta personas con oportunidades y hace más eficiente la vida cotidiana.  

De esto se trata la apuesta al Senado 2026–2030: de construir un Congreso que mejore la calidad de vida de los colombianos. Una apuesta con experiencia, orientada a impulsar leyes que sí funcionen, que eliminen barreras y abran oportunidades en todas las regiones del país. 

Un Congreso que ejerza un control político responsable, que le exija resultados al gobierno de turno y corrija con rapidez lo que no está funcionando. El Senado debe volver a ser el centro de la discusión pública, donde se fortalezcan las capacidades del Estado y se legisle con evidencia, no con improvisación. 

Esa es mi apuesta: llevar el conocimiento al Congreso para construir mejores leyes que le sirvan a los colombianos. El próximo 8 de marzo, vota 25 al Senado por el Nuevo Liberalismo. Ver más.