Opinión y política pública en Colombia | Daniel Gómez Gaviria

Liberalismo y desarrollo para Colombia | Daniel Gómez Gaviria

Escrito por Daniel Gómez Gaviria | Oct 4, 2025 5:07:59 PM

En tiempos de crisis fiscal, de incertidumbre económica y de tensiones sociales, vale la pena preguntarnos qué significa ser liberal y por qué esa visión puede aportar al futuro de Colombia.

El liberalismo clásico no es una moda ideológica ni un simple rótulo partidista. Es una tradición intelectual que, desde el siglo XVIII, ha moldeado la democracia moderna y las sociedades más prósperas del mundo.

Pensadores como John Locke y Montesquieu defendieron la libertad individual y la separación de poderes como pilares para limitar los abusos del Estado. Adam Smith explicó cómo la cooperación voluntaria y la competencia en los mercados pueden generar riqueza y bienestar. Más adelante, John Stuart Mill resaltó la importancia de la libertad de pensamiento y de expresión como fundamento de la vida cívica.

El liberalismo clásico se ha construido alrededor de tres principios fundamentales:

  • La libertad individual, como núcleo de la vida en sociedad.

  • El Estado de derecho, como garantía de igualdad, justicia y protección frente a abusos de poder.

  • El libre mercado y la competencia, como motores de innovación, productividad y bienestar.

Ser liberal no es promover la ausencia del Estado. Es insistir en la necesidad de un Estado eficaz y austero, que concentre sus esfuerzos en asegurar bienes públicos esenciales: educación, salud, justicia y seguridad. Un Estado que promueva igualdad de oportunidades y ofrezca un piso institucional sobre el cual cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida.

En Colombia, el pensamiento liberal ha tenido una historia profunda y diversa. Desde Francisco de Paula Santander, quien defendió la legalidad y la educación pública como cimientos de la República, hasta figuras como Rafael Uribe Uribe, Alfonso López Pumarejo o Carlos Lleras Restrepo, que impulsaron reformas orientadas a la modernización del Estado y la expansión de derechos. Más recientemente, economistas y juristas desde la Constitución del 91 continuaron esa tradición, defendiendo el equilibrio entre libertad económica, justicia social y responsabilidad institucional.

Colombia necesita fortalecer esa herencia liberal. Las respuestas a la crisis fiscal no vendrán de soluciones improvisadas, sino de la responsabilidad en el manejo de los recursos públicos. La recuperación de la inversión y del crecimiento económico no se logrará con desconfianza hacia la empresa privada, sino con reglas estables y claras que incentiven la innovación, la competencia y la formalización.

La democracia, por su parte, no se protegerá con polarización ni con la concentración del poder, sino con instituciones sólidas, separación de funciones y respeto por la Constitución.

El liberalismo también nos recuerda que la mejor política social es aquella que abre caminos de progreso a todos, sin privilegios ni discriminación, y que reconoce la dignidad de cada ciudadano como el centro de la acción pública.

Creo firmemente que el liberalismo clásico —con su énfasis en libertad, responsabilidad y justicia— sigue siendo una guía vigente para Colombia. En un momento en que las tentaciones autoritarias y los discursos fáciles ganan espacio, es necesario reivindicar esta visión como una opción seria, ética y constructiva para el país.

 

 

🤖 Explore este contenido con herramientas de IA:

💬 ChatGPT 🔍 Perplexity 🤖 Claude 🔮 Google AI Mode 🐦 Grok