Si Colombia quiere cerrar brechas de verdad, la prioridad debe ser clara: primera infancia (0–5 años). Es la inversión pública con mayores retornos en equidad, productividad y movilidad social.
Necesitamos darle prioridad presupuestal a esta política y blindar el gasto por niño atendido y evitar recortes entre gobiernos. La infancia no puede depender del ciclo político.
Hay que pasar de cobertura a calidad y resultados.
Integración obligatoria de servicios.
Enfoque territorial.
Talento humano y familias.
Transparencia y evaluación.
Priorizar la primera infancia no es asistencialismo. Es inversión estratégica en el futuro del país. Sin eso, no hay igualdad de oportunidades ni crecimiento sostenible.