¿Cuál es la propuesta económica del centro?
La propuesta económica del centro existe, y es sólida. Es una economía que produce, incluye y confía. Una que combina crecimiento con equidad, mercado con Estado, y estabilidad con transformación. Una economía donde el crecimiento y la equidad se refuerzan mutuamente a través de instituciones que funcionan, mercados que innovan y políticas que generan confianza.
Crecer para incluir, incluir para crecer.
La clave está en conectar la idea de productividad con equidad: crecer para incluir e incluir para crecer. Sin productividad no hay redistribución sostenible; sin equidad no hay cohesión social ni estabilidad duradera. Por eso el centro promueve un modelo donde el crecimiento se base en la inversión, la innovación y el empleo formal, y donde el progreso se traduzca en oportunidades reales para todos los ciudadanos.
Un Estado que funcione.
No se trata de un Estado más grande, sino de un Estado eficaz: que gaste bien, mida resultados y rinda cuentas. Cada peso público debe tener impacto y responder a una estrategia de desarrollo de largo plazo. La sostenibilidad fiscal no es una restricción, es una condición para la justicia social y la credibilidad institucional.
Un mercado con reglas y competencia.
El mercado es motor del progreso, pero funciona con instituciones fuertes y competencia abierta. El centro propone eliminar barreras regulatorias, simplificar trámites, fortalecer la competencia y promover la innovación. No se trata de proteger sectores, sino de fortalecer capacidades productivas y abrir espacio a nuevas empresas y regiones.
Una política social que empodera.
La política social del centro busca empoderar a las personas. Educar, cuidar y generar empleo son las formas más efectivas de redistribuir. Invertir en primera infancia, educación técnica, salud preventiva y economía del cuidado es invertir en productividad y bienestar al mismo tiempo.
Transición verde, digital e internacionalización.
El centro entiende que la transición energética, la digitalización y la apertura económica no son amenazas, sino oportunidades para una nueva transformación productiva. Colombia puede competir en el mundo con talento, innovación y sostenibilidad, si logra estabilidad regulatoria, confianza inversionista y visión de largo plazo.
Estabilidad que transforma.
En el centro no faltan las ideas. Lo que necesitamos es consolidar el proyecto político, el liderazgo y la convicción para demostrar que la estabilidad también puede transformar vidas. La propuesta económica del centro no promete milagros ni revoluciones, promete resultados: crecimiento sostenido, empleos formales, instituciones confiables y una sociedad que cree en sí misma.
Una economía de centro es aquella donde producir, confiar e incluir son parte de la misma ecuación. Porque el verdadero cambio no está en destruir lo que existe, sino en hacerlo funcionar mejor.
