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Persona sonriendo junto a un cartel institucional de nido laboratorio
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Cómo mi formación musical influyó en mi carrera en política pública

Daniel Gómez Gaviria
Daniel Gómez Gaviria |

Mucho antes de trabajar en desarrollo productivo, competitividad o comercio internacional, dediqué horas a estudiar clarinete, canto, armonía, solfeo, y a ensayar en orquestas y coros, entendiendo cómo unas notas bien dispuestas podían emocionar o movilizar. Nunca imaginé que años después, ese mismo entrenamiento me ayudaría a diseñar políticas públicas.

Porque una buena política, como una buena sinfonía, necesita más que técnica: requiere propósito, escucha y sensibilidad.

En el Banco Mundial, en el DNP o hoy desde el Consejo Privado de Competitividad, he aprendido que los mejores cambios no solo se diseñan con datos, sino con ritmo, con empatía, con capacidad de leer el momento y anticipar el siguiente compás.

💡 Tal vez por eso me obsesionan los silencios en política pública: los vacíos de representación, los tiempos muertos en la ejecución, las oportunidades que se escapan por no haber leído bien la partitura ciudadana.

Hoy más que nunca creo en unir lo técnico con lo humano.

Hacer políticas sin gritar.
Escuchar como se escucha en música: no solo para responder, sino para entender.

Preguntas frecuentes sobre la relación entre música y política pública

 

¿Cómo puede la formación musical influir en la política pública?

La formación musical desarrolla habilidades como la escucha, la coordinación y la empatía, fundamentales para diseñar políticas efectivas. En el trabajo público, entender los tiempos, leer los silencios y armonizar intereses diversos es tan importante como la técnica, del mismo modo que en una orquesta cada instrumento aporta al resultado colectivo.

¿Qué aprendizajes de la música son aplicables a la gestión pública?

La música enseña disciplina, trabajo en equipo y sensibilidad para leer el contexto. En política pública, esto se traduce en saber escuchar a la ciudadanía, anticipar oportunidades y construir acuerdos. Como en una sinfonía, el liderazgo requiere equilibrio entre técnica y emoción para lograr resultados sostenibles y coherentes.

¿Por qué la empatía es clave en la política pública moderna?

 Las decisiones técnicas pierden efectividad si no conectan con las personas. La empatía permite entender realidades diversas y diseñar soluciones que respondan a las verdaderas necesidades sociales. Combinar datos con sensibilidad humana fortalece la legitimidad de las políticas y mejora su impacto.

¿Qué significa “escuchar como se escucha en música” en el ámbito político?

Significa practicar una escucha activa y profunda, no solo para responder, sino para comprender. En la política pública, implica oír las voces que usualmente quedan fuera del debate, identificar vacíos de representación y leer los “silencios” institucionales que frenan el cambio o la participación.

¿Cómo se unen lo técnico y lo humano en el diseño de políticas públicas?

Unir lo técnico con lo humano implica equilibrar análisis riguroso con sensibilidad social. Las mejores políticas son como una buena composición: parten de evidencia, pero también de propósito, empatía y visión colectiva. Esa combinación crea soluciones más justas, sostenibles y transformadoras para el país.

 

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