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Daniel Gómez - Boyacá: desarrollo con identidad, productividad con visión
Productividad regional Formación técnica pertinente Conectividad estratégica

Boyacá: desarrollo con identidad, productividad con visión

Daniel Gómez Gaviria
Daniel Gómez Gaviria

Boyacá tiene algo que muchas regiones quisieran: ubicación estratégica, capital humano, tradición empresarial, riqueza agrícola, potencial turístico y un fuerte sentido de identidad. Sin embargo, el crecimiento del departamento no ha estado a la altura de su potencial. La pregunta no es si Boyacá puede más. La pregunta es qué reglas y decisiones necesitamos para que produzca más, genere más empleo formal y cree más oportunidades.

Hoy el departamento enfrenta retos importantes. Alta informalidad laboral. Empresas que no logran escalar. Brechas en infraestructura terciaria. Conectividad digital desigual. Y una dependencia significativa del empleo público y de actividades de bajo valor agregado. El talento existe. Lo que falta es un entorno que permita convertir ese talento en productividad.

El desarrollo de Boyacá no puede pensarse como un asunto local aislado. Está profundamente conectado con la integración Bogotá-Región y con su papel en el centro-oriente del país. La proximidad al mayor mercado nacional es una ventaja comparativa poderosa. Pero esa ventaja solo se materializa si hay infraestructura eficiente, logística competitiva y articulación institucional.

La conectividad es un punto crítico. Las vías terciarias siguen siendo una limitación para el agro. El costo de sacar papa, cebolla, leche o frutas desde zonas rurales puede erosionar márgenes de ganancia y desincentivar inversión. Además, la reactivación ferroviaria y la mejora de corredores estratégicos podrían transformar a Boyacá en un nodo logístico relevante entre el centro y el nororiente del país. Sin conexión eficiente, no hay competitividad sostenible.

El segundo eje es la transformación productiva. Boyacá produce materias primas valiosas, pero el salto está en el valor agregado. No basta con producir más toneladas; hay que transformar, empacar, certificar y exportar mejor. La agroindustria puede convertirse en motor de crecimiento si se fortalecen encadenamientos productivos, asistencia técnica, financiamiento y acceso a mercados.

El sector metalmecánico y manufacturero, especialmente en ciudades como Duitama y Sogamoso, también tiene potencial para sofisticarse. Pero requiere innovación aplicada, formación técnica pertinente y reducción de cargas regulatorias que hoy dificultan escalar operaciones.

El tercer eje es talento. Boyacá cuenta con universidades y centros de formación de calidad. Sin embargo, persiste una desconexión entre educación y empleo. Fortalecer la formación técnica y tecnológica, impulsar modelos de formación dual y articular educación media con sectores productivos puede cerrar brechas de empleabilidad juvenil y reducir migración hacia otras regiones.

La transición energética es otra oportunidad. El departamento tiene potencial en energías renovables y en proyectos sostenibles que pueden generar inversión y empleo. Pero esto exige reglas claras, seguridad jurídica y procesos de licenciamiento eficientes. La sostenibilidad ambiental no es obstáculo para el desarrollo; puede ser ventaja competitiva si se gestiona con rigor técnico.

Un componente adicional es la simplificación regulatoria. Crear empresa y crecer en Colombia sigue siendo complejo. Boyacá necesita un entorno más amigable para emprendimientos y pequeñas y medianas empresas. Menos trámites, más claridad normativa y acceso a financiamiento pueden liberar un enorme potencial empresarial.

El desarrollo no se logra con un solo proyecto ni con una sola administración. Requiere visión de largo plazo, articulación público-privada y metas medibles. Iniciativas como la planeación estratégica regional liderada por ProBoyacá muestran que hay conciencia de este desafío. Lo clave ahora es ejecución, coordinación y consistencia en políticas.

Boyacá puede convertirse en un polo agroindustrial, logístico, industrial y turístico del centro-oriente colombiano. Tiene los activos. Lo que necesita es un entorno institucional que facilite producir más, formalizar más y competir mejor.

El futuro del departamento depende de productividad, inversión, infraestructura, talento y reglas claras. Si alineamos esos factores, Boyacá no solo crecerá más; generará oportunidades para sus jóvenes y consolidará su papel estratégico en el desarrollo nacional.

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